Transición a la democracia

Personaje o figura

“Adolfo, te quiero pedir un favor. Acepta la presidencia del gobierno” dijo el Rey. “Ya era hora” contestó Suárez; y con esas palabras Adolfo Suárez llegó a ser el último presidente que fue nombrado por el rey, y más tarde, el primer presidente que fue elegido por el pueblo. El rey le nombró con el fin de restaurar la democracia. Aunque Suárez había sido secretario del Movimiento de Franco, Juan Carlos sabía que Suárez compartía sus y así que intentaría mover el país hacia la democracia. No obstante, la mayor parte del país no estuvo de acuerdo con él.

“¡Qué error, qué inmenso error!” “el apagón” “el búnker” Los periódicos le denunciaron y las estrellas políticas del anterior gobierno se negaron a colaborar con él. Fraga, un reformista, filtró una carta a los periódicos para hace público ese hecho. Su consejo de ministros constó de hombres “jóvenes” e “inexpertos”, solo tenía un puñado de ministros que había servido antes, porque la mayoría abandonaron sus cargos; y así que a casi todos todavía les faltaba experiencia. Sin embargo, los socialistas y los comunistas le otorgaron el beneficio de la duda; porque reconocieron que Suárez, aunque era una figura del régimen de Franco, era también un hombre que podía ayudar al país.

Obviamente, Suárez necesitaba hacer algo para afirmar su posición; así que, el día que fue nombrado, apareció en la televisión, y anunció que iba a gobernar con el consentimiento de los gobernados. Desde entoces en adelante, Suárez luchó para restaurar la democracia, y para introducir partidos políticos en España.

Sin embargo, Suárez mostró que la fe del rey estaba bien situada. Suárez ayudó al país a moverse hacia la democracia, y fue capaz de convocar las primeras elecciones desde hacía casi cincuenta años. Y, como presidente, Suárez disfrutó un lustro en el cual tuvo mucho éxito; ganando dos elecciones. No obstante, llegó un momento cuando Suárez, harto ya de estar harto, decidió el domingo 25 de enero de 1981, en la soledad de su despacho, dejarlo todo. Había tomado dos decisiones importantes: dejar el partido, y dejar la presidencia. El ex presidente afirmó: “No quiero que la democracia sea de nuevo un paréntesis en la Historia”. Había recibido presiones de los militares y de la UCD. Una cena con la dirección de UCD precipitó la decisión; pero el ex presidente sólo habló con su mujer antes de dimitir. Suárez pidió expresamente que ese día no le maquillasen.